Por qué la música de actual es tan mala, y cómo cambiarlo

musica actual mala

Cada vez más gente cree que la música actual (sobre todo géneros populares como el trap y el reggaetón) son basura pura llena de hipersexualización. En este post te desvelaré por qué seguramente esto sea así y cómo hacer que la buena música vuelva a triunfar como ocurría antes.

La música siempre ha sido una vía de escape a nuestros problemas, una forma de desconectar pero también una forma más de arte. El problema comenzó cuando la industria pasó a verla como mero negocio.

Hasta finales de los años 50 y principios de los 60, la música no se tomaba como un negocio. Fue en esta época donde aparece el término marketing musical. A partir de ahí paulatinamente se piensa más en ganar dinero y menos en crear buenas canciones.

Al principio, los artistas tenían más libertad porque el concepto de marketing musical era algo nuevo. Un campo en continua experimentación, y quienes estaban al mando de una discográfica eran gente que realmente amaba la música. Con lo cual eran melómanos empedernidos que sabían detectar a la legua un buen partido o el próximo hit musical. Por tanto permitían a los artistas más libertad creativa.

En otras épocas lo que se buscaba del artista era hacer buenas canciones que el público quisiera escuchar. Hoy buscan pseudoinfluencers famosos que sepan lucir bien en anuncios de Pantene o sepan posar bien en las fotos para Instagram.

El teléfono escacharrado de la musica

Además, las generaciones actuales suelen escuchar música de su época o de una generación anterior . la de sus padres. Con lo que al ser la música cada vez peor, cada vez los referentes son peores. Entonces, al tener referentes de menos calidad musical, menos capacidad creativa tienen.

Y aunque bien es cierto que siempre los viejos han dicho que en sus tiempos la música era mejor (cuando salieron los Beatles, lo mayores decían que eran unos melenudos, y a muchos adolescentes sus padres les prohibían escuchar rock , jazz o blues por considerarlo música del demonio) hemos llegado a un punto de máxima decadencia.

Cada generación ha ido simplificando la música. Los Beatles eran peores que Mozart, Oasis eran peor que los Beatles, y ahora casi cualquier cosa es peor que ruido.

Sumando esto a que la mayoría de los padres les importa un bledo la música, ya ni siquiera les ponen música de su época, y encima dejan que el niño haga lo que quiera con el dichoso telefonito. Y claro si te sale Bad Bunny en destacados del Youtube, vas a poner lo primero que te salga.

Así es como veo comentarios en vídeos de personajes de estos alegando que son “oro puro” o “vaya hit hermano”. Como si hubieran descubierto la joya de un yacimiento arqueológico de la antigua Grecia.

De música con alma a productos fríos enlatados

Hasta hace unos 20 años la música que se vendía estaba hecha por grupos de gente que sabía tocar instrumentos. Mejor o peor, pero al menos sabían. Además, no se usaba el autotune, de modo que todo esto permitía que la música tuviera alma. En algunos momentos los instrumentos o la voz sonaban más suaves o intensos, o había alguna ligera desafinación o error, que muchas veces hasta se hacía aposta para darle el toque de humanidad. Los músicos, al no ser robots se equivocaban artísticamente y quedaba hasta bonito.

Todo esto se ha perdido con la música actual, donde meten una base cuadrículada donde todo suena al milímeto, con letras que sólo van de sexo, narcos u Onlyfans que no mueven ninguna emoción más que estar más salidos que perros en primavera.

En teoría, las obras de hacer se hacían para mover emociones, y no sólo para hacerte mover el culo cual stripper barata de carretera de algún club de mala muerte.

Una masa atontada interesa

Muchos sociólogos y melómanos empedernidos coinciden en que todo esto no es una mera casualidad y que detrás de todo esto hay un plan para atontar a las masas.

La élites saben que en otros tiempos la música fue causas de revoluciones y levantamientos. Sobre todo en géneros como el folk (Bob Dylan, Joan Baez, Victor Jara, Violeta Parra), el rock (especialmente grupos americanos en los 60 contra la guerra de Vietnam), el punk el rap o el Hip hop. Y como es normal, a las élites no les interesa que dejemos de ser borregos y desobedezcamos a sus caprichos. Por lo que si la juventud (período donde terminas de formar tus ideas) crece con la idea de que su única preocupación debe ser convestirse en el narco más respetado, tener mazo de billetes, o ser la que más likes tiene en su Only fans, no vas a pensar más allá.

El nivel de vocabulario está ligado a la capacidad de pensar. Cuando una persona oye como mucho 50 palabras (marcas de joyas, coches, ropa, dinero o sexo) en todas las canciones, el lenguaje se empobrece, y en consecuencia, su pensamiento.Es lo que George Orwell llamaba la Neolengua en su novela 1984: si limitas las palabras de la gente, limitas su capacidad de pensar críticamente.

Por otro lado, las discográficas te dicen que si sacan esa música es porque eso es lo que venden. Todos sabemos de sobra que las majors (grandes discográficas) tienen un dineral para promocionar lo que les dé la gana en todos los medios de comunicación de masas, y si quieren poner algo de moda, lo ponen. Un típico caso es cuando no paraban de hablar del Covid en todos lados o del beso de Rubiales a la futbolista Jenny Hermoso. Parecía que había pagado alguien para no dejar de dar la brasa todo el día con eso.

Esto es lo que en sociología y crítica cultural se conoce como creación de demanda. Las grandes industrias a menudo no lanzan lo que a la gente le gustaría, sino que ellos educan a la gente en lo que deben oír para que escuchen lo que le salga más barato o rentable de reproducir.

Y es que no es lo mismo tener que pagar a un montón de músicos para tocar en una gira o grabar en un estudio, que coger a un productor que cree una base y la lleve a todos lados.

Las tres grandes discográficas (Sony, Universal y Warner) controlan la mayoría de música que se mueve. Estos pagan millonadas a plataformas de streaming como Spotify, con lo cual al final las canciones que aparecen en las lista oficiales suelen ser las que venden ellos. Al final, de tanto escuchar la dichosa cancioncita en todos lados, se produce la saturación por cansancio. Con lo cual, al final la aceptas y se te queda.

Luego está la famosa guerra del volumen o Loudness War técnica de producción musical que lleva desde hace años donde consiste en comprimir al máximo el volumen para que te dé la percepción de que suena más intenso y capte la atención en plataformas como Spotify, Tik Tok o Instagram. El problema de esto es que al final se pierden matices y se satura el oído.

A mí me ha pasado con las típicas odiosas canciones del verano, de esas que de tanto oírlas te sorprendes tarareándolas sin querer o te vienen a la cabeza en cuanto te descuidas.

Todo sea por los likes y la tiranía del algoritmo

Antiguamente, la calidad, armonía, el ritmo, el talento o la emoción que te movían las canciones era lo que impulsaba a las discográficas a fichar artistas. Como era muy caro producir canciones, las compañías elegían bien a sus artistas y se centraban en crear carreras de bastantes años. Hoy crean canciones con loops que estén hechas para captar tu atención en los primeros 10 segundos.

Hipersexualización a tope

Está comprobado que el cerebro responde evolutivamente a tres estímulos: sexo, comida y peligro. Esto lo saben bien quienes se reúnen en un despacho a decidir quién lanza música y quién no. De forma que cuando alguien pasa vídeos en Tik tok rápido, cuando llega a un vídeo que muestra sexo o cuerpos con poca ropa o bailes sexuales, inconscientemente se para 1 o 2 segundos por inercia. Aunque sea para comentar lo mal que le parece.

Como los algoritmos no tiene moral y sí ganas de hacer dinero, al final las empresas muestran lo que les va a dar retención.

Por si fuera poco, si encima criticas esto, te dicen que tienes envidia y que las que hacen esto son mujeres empoderadas que lo hacen porque quieren. Pero detrás de esto hay ejecutivos sin escrúpulos que no obligan, pero si convencen a estas chicas de que si hacen esto ganarán muchísimo dinero. Es el caso de Aitana, de cómo pasó de ser una chica normal a un producto hipersexualizado.

Como los jefes de las discográficas saben que si dijeran abiertamente que presionan a las chicas para que vistan con poca ropa para vender más las feministas se les echarían encima, hacen creer a la gente que lo hacen porque ellas lo han elegido y se están empoderando. Así pueden callar la boca a cualquiera que se oponga bajo reclamos como la envidia o el machismo.

Antes de seguir leyendo este post, te recomiendo que aprendas primero a montar un plan de marketing musical desde 0. Puedes hacerlo leyendo mi post 👉Cómo hacer MARKETING MUSICAL desde 0👌

Es paradójico la doble moral de muchas mujeres que hacen manifestaciones por el feminismo y se quejan de los estereotipos machistas, cuando ellas son las primeras que consumen artistas (hombres también) que las cosifican y las ven como meros objetos de placer para usar y tirar.

Antes la basura era minoría, la calidad, la norma

En los buenos tiempos de la música había algunos hits de mala calidad que pasaban de largo, pero el 90% de la música era de calidad, con letras, armonías o melodías que te llegaban. Ahora es al revés. Gente que canta como orangutanes y no conocen el concepto vocalizar ganan Grammys latinos al mejor compositor y llenan estadios, cuando en otra época se hubieran reído de ellos y les hubieran echado de una patada en el culo.

Y sí, ahora también hay buenos artistas. Ya lo sé. El problema es que si los pocos buenos que hay no se promocionan es como haber estudiado en la mejor escuela de cocina del mundo y trabajar haciendo hamburguesas en Mc Donald’s.

Primero la fama, luego el arte

Hasta hace unos 10 o 20 años los grupos o artistas triunfaban a base de tocar en sitios, enviar sus maquetas a pequeñas radios e ir subiendo en la escala de los medios. Si un dj ponía un disco y la gente la pedía en las radios o compraba los discos o tenía mucha audiencia, se pasaba la voz entre los djs y todas las radios terminaban poniéndolo. Al final esto llegaba a oídos de compañías discográficas y estos fichaban al artista.

También existía la típica imagen del cazatalentos que podemos ver en muchas películas de vidas de músicos, donde un cazatalentos se encargaba de ir a salas a ver a grupos para ficharlos.

Hoy es al revés. Primero tienes que hacerte famoso por venir de un cutre reality tipo OT, supervivientes o La Isla de las tentaciones, o tener miles de seguidores en redes para que te hagan algo de caso.

Y es que con la excusa de la piratería ya las discográficas no quieren apostar por artistas que aunque sean desconocidos tengan talento. Eso les da igual. Lo único que les interesa es tener muchas reproducciones en Spotify y Tik Tok.

Parafernalia sí, canciones con alma, no

Antiguamente las compañías y los fans buscaban canciones que transmitieran algo, aunque fuera la rebeldía de los Sex Pistols o The Doors. Ahora como no tienen talento, tienen que captar la atención creando polémicas, enseñando carne o haciendo todo tipo de estupideces.

Antes el cantante cantaba, y no hacía ocho mil piruetas, ni hacía entrenamientos diarios dignos de un doble de una película de Jackie Chan.

Eso sí, el artista tenía tal magnetismo que daba igual qué ropa llevara, con quien estuviera liado, que era entrar y ya sólo por cantar (en directo, encima) ya desprendía algo que los fríos artistas de hoy no pueden hacer.

Productos de consumo rápido

Aunque la Motown inventó el concepto de cadena de producción de canciones, al menos ellos hacían música con voces talentosas que te llegaba. Se curraban las letras, arreglos, talentos, etc. Hoy la cosa es exageradamente mala, llegando un artista a sacar 2 o 3 canciones al mes con ritmos clonados, letras de los mismos temas que parecieran sacadas de un robot con IA mal hecha.

Y es que las canciones de hoy están hechas para ser olvidadas a los tres meses. Mientras que artistas de toda la vida como The Beatles, Camilo Sexto o Raphael nunca saldrán de nuestra memoria.

De hecho si te fijas, las canciones que aparecen en películas o anuncios no son de hace menos de diez años el 99 por ciento. Por algo será.

Ahora ¿cómo cambiar esto?

Es muy típico (sobre todo en España) quejarse de lo mal que está todo pero no hacer nada. Quejarse es fácil. No requiere de mucha energía. Sólo tienes que buscar un tema que te cabree (y si cabrea a mucha gente, mejor) y soltar toda la bilis. Pero irse al bar a tomar unas cañas y olvidarse hasta que vuelvas a acordarte de lo mal que está todo no soluciona el problema.

En el libro Tu consumo puede cambiar el mundo se nos muestra cómo los productos que compramos o dejamos de comprar pueden cambiar el mundo y hasta tumbar sistemas. Imagínate que de repente una gran mayoría dejara de escuchar cada canción basura de ahora. Como las compañías viven de lo que consumimos (conciertos, reproducciones, discos), si nadie, o muy poca gente consume esto, y empieza a consumir otro tipo de canciones, se encargarán de pensárselo dos veces la próxima vez en que pretendan destrozarnos los oídos con semejantes perlas como sabe que conmigo esta p*lla está bendecida.

Otra forma de combatir esto es que las generaciones más jóvenes escuchen música de la de antes. Normalmente las generaciones de hoy se han criado en que se lo den todo hecho, con lo que ellos mismos rara vez serán capaces de mover el culo para buscar música de otras épocas. Así que si eres hermano mayor, tío, padre o incluso abuelo, lo mejor que puedes hacer con tus jóvenes es ponerles música de tus tiempos. No se lo impongas. Simplemente pónsela cuando los lleves en coche, cuando estés haciendo las cosas de la casa, etc. Te sorprenderá la de gente joven que me ha venido diciendo por correos o Instagram que están hasta las narices de la música de ahora pero que como no ponen otra cosa no saben qué escuchar. Hay mucha gente que no sabía que les gustaba gente como Celentano o Jim Morrison hasta que lo oyen por primera vez.

Apoya a artistas de calidad. Estos artistas necesitan el apoyo masivo de mucha gente, por lo que si te quedas en escuchar la canción y decir Ay mira que bonito y ya, jamás conseguirás que esos grupos sean lo que se ponga en radios comerciales como Los 40 principales, y tendras que soportar en el autobús cada mañana las ordinariez de Bad Gyal, los gritos de orangután de Bad Bunny o cómo Lola Índigo tiene un novio que le come el co‘.

La solución a esto es simple. Promoción de buenos grupos hasta en la sopa. Háblales de estos grupos a todo quisqui. En las reuniones con los compis cuando vais al bar después del trabajo. En la paella del domingo con tu abuelita. En la hora del desayuno a tus hijos. En la salida del colegio con las mamás de los compis de tu hijo.

Si no sabes qué artistas ponerles o escuchar tú mismo, te dejo mi post la lista de grupos y artistas que no te destrozarán los oídos. Compártela con tus contactos o en tus redes.

También puedes compartirlo en redes sociales, por correo electrónico y sobre todo Whatsapp o Telegram. Estos dos últimos canales, son de los mejores.

Además para que se hagan virales en Spotify, y el algoritmo recomiende sus canciones a cada día más gente (como ING direct), crea listas de reproducción donde agregar las canciones de estos artistas, escúchalas muchas veces y guárdalas en favoritos para decirle a Spotify que esa canción merece la pena ponerla en todos lados.

También ayudas mucho comprando el merchandising y sobre todo, asistiendo a los conciertos. Vía de ingresos donde el artista gana más dinero debido a la piratería. Es tentador bajarse canciones de Emule, pero piensa que comprar un cd o un vinilo de vez en cuando no te va a quitar de pagar la hipoteca y va a hacer que alguien pueda hacer música de verdad. Al final tus oídos y los de mucha gente te lo agradecerán y estarás haciendo un bien al mundo.

Recuerda, los cambios y las grandes revoluciones empiezan desde abajo, desde la gente, y no esperando a que alguien algún día cambie de opinión y se le antoje poner otra cosa.

Lo vimos con la Dana de Valencia, donde mientras el gobierno se quedó de brazos cruzados centrándose en echar la culpa los unos a los otros, los españoles de todas partes del país fueron a ayudar con lo que tenían.

Y tú, ¿qué piensas de esto? Si tienes alguna teoría retorcida más de por qué la música es tan mala, ponme un comentario

Si estás harto de la música actual y echas de menos cantantes como los de antes tengo un proyecto que seguramente te va a gustar. Haz 👉CLIC AQUÍ para verlo

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

Aprende a LANZAR TU MÚSICA

Aprende en 4 días cómo empezar a crear una carrera musical desde 0. Rellena el formulario.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *