Aitana, hipersexualizacion y el fracaso de la fama

Atiana hipersexualizacion

En este post te revelaré basándome en el documental de Aitana Ocaña Metamorfosis, cómo muchas veces la fama es un fracaso más que un éxito.


Aitana Ocaña es una cantante que se hizo famosa gracias al programa de Televisión Española Operación Triunfo. A partir de ahí fue haciéndose cada vez más famosa. La verdad es que a mí la tal Aitana me sonaba como una que había salido en una de las tantas ediciones de Operación Triunfo, y que a partir de ahí procurarían convertirla en otro juguete roto más de la actual basurera industria musical.


Pero a raíz de cruzarme con un vídeo de Youtube en el que una psicóloga hablaba de todos los traumas y trastornos que la tal cantante arrastraba entre otras cosas gracias a su “exitosa” fama, no pude evitar curiosear y bajarme el dichoso documental de Netflix. La verdad es que a mí su música me resulta indiferente. Otra chica mona que canta bien y la ha captado la oscura industria musical actual para sacarle todo el provecho que quiera hasta que se cansen de usarla, pero según iba viendo los seis capítulos del documental, me fue dando cada vez más compasión y tristeza.


Recuerdo que cuando era joven (unos 20 años) yo estaba obsesionada con triunfar en la música. Sí, te vas a reír, una de mis sueños frustrados era ser batería de un grupo que se hiciera muy famoso (y así conseguir la aprobación y el reconocimiento que nunca tuve). Esto es lo que suele pasar a jóvenes que han sido la última mierda en su clase, casa, o cuyos padres nunca les han dicho nada bueno o más bien no han parado de repetirles lo mierdas que eran (aquí la menda).


Como siempre fui muy afortunada, ese grupo no fue a ningún lado y por si faltara poco me hice una tendinitis que nunca se me ha llegado a curar, con lo que no puedo tocar más de media hora seguida (otro sueño frustrado más que añadir a mi lista).


Durante años me lamenté de ver cómo otros con poco esfuerzo conseguían algo que yo jamás conseguiría ni con todo el esfuerzo del mundo. Además, la música que hago yo (estilo años 60, 70) no ayuda. Pues hoy lo que vende es música enlatada de rápido consumo y si eres mujer imprescindible bailar y vestir como una bailarina de striptease de un local de caché (con lo mal que bailo). Y claro yo por ahí no pasaba.


Y decir esto no es envidia, simplemente el mercado actual funciona así. Y tienes dos opciones: o haces música de mierda y te vendes o vas por tu cuenta y ganas algo de dinero y no tienes tantos seguidores. Pero, ¿de verdad compensa tener tanta fama y dinero? Ya veremos.


Lo digo porque muchos de los que me siguen es por mi contenido sobre marketing musical. Por cierto, te dejo mi guía completa de marketing musical gratis para saber cómo empezar a lanzar tu música desde ya. Y muchos son chavales muy jovencillos que quieren ser como el nuevo reggaetonero de turno pensando que tener mucha fama y dinero es la rehostia, y cuando ves documentales como este, te das cuenta de que eso de no poder salir a la calle tranquilo o que critiquen cada cosa que pones en redes sociales no mola nada.


En el primer capítulo del documental Metamorfosis nos encontramos a una Aitana insegura de sí misma que no se permite fallar y cuyos padres (sospecho que de aquí viene el origen) a los que enseña toda ilusionada una canción nueva le sueltan la perla de que “no les gusta” o “no es lo suficientemente buena”. A ver, igual tenían razón, pero se nota que la auto exigencia viene de haberlo mamado en casa.


Luego comenta que ha estado yendo a terapia porque sin venir a qué se ponía a llorar de repente, lo que sin ser psicólogo ya te das cuenta de que algo raro hay.


Por otra parte, los que le rodean, lejos de querer lo mejor para ella, bajo el “por su bien” o “por su carrera” la intentan convencer de cosas que realmente no le apetece hacer. Hasta comenta que siempre que intenta poner límites la intentan convencer de que haga lo contrario. Casi na’. Bienvenidos a la oscura industria de la música.


Además sale una escena en este capítulo donde tiene que salir a cantar para un evento del mundial con la selección española una canción que no sé cuál es, pero que es súper simple de cantar, sin grandes desafíos vocales, muy plana de cantar, y la tía obsesionada con que no lo va a hacer perfecto. A ver tía, que es en directo y los que tienes enfrente la mayoría estarán borrachos de cerveza por la celebración del mundial. Cosas muy turbias.

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En el segundo capítulo habla de su miedo a morir, de que cree firmemente que morirá joven y está siempre con miedo a que le pase algo. A ver, si te tienes que morir a los veinte años, por mucho que lo evites te va a tocar. ¡Qué obsesión con evitar algo que a todos nos va a pasar!


Además de su notable miedo a la muerte también teme a las alturas (lo tiene que pasar realmente mal con el avión).


Luego siguen apareciendo diferentes personajes de su trabajo que no paran de evitar que ponga límites “por su bien”. Primero va a una entrevista para los 40 principales de México y habiendo dicho a sus asistentes que no iba a cantar a capella si se lo pedían porque tenía la garganta mal, se lo pasan por el forro y al final termina cantando a capella. Vamos que lo que deben pensar estos es “que la niña diga lo que quiera que luego ya nos encargaremos de que haga lo que nosotros queramos”.


Cuando dice que no le apetece ir a México para una gira porque en unos meses tiene unos conciertos en el estadio Bernabéu porque necesita un respiro, su benevolente productor, quien segundos antes le recuerda que uno de los temas que estuvieron trabajando en uno de sus seminarios era la salud mental de los artistas(pa’ mearse y no echar gota) no para de intentar que cambie de opinión. Y el tío manipulador tiene la cara de hacerle creer que ella es una de las artistas a la que más “no” le permiten.


En el mismo capítulo revela que tuvo que cancelar un viaje a Japón porque su médico le dijo que como no parara le iba a dar algo.


En el capítulo 3 se queja de que la acusan de ser una marioneta de la industria y que sus bailes son demasiado provocativos. El problema aquí es que Aitana cuando comenzó era una niña de apenas 18 años a cuyo público le vendieron una imagen de niña buena y correcta. Como su público fue creciendo imagino que los de la discográfica tuvieron la maravillosa idea de hipersexualizarla para vender más. Yo pude ver un vídeo del testimonio de un padre que observó cómo aunque la cantante declaraba que su música no estaba orientada a niños, en su web había artículos de merchandising como camisetas a partir de la talla 10 años. Me imagino a los de la discográfica dicíendole «tú si te dicen algo, di que tu música no es para niños y que no tienes la culpa. Pero vendamos camisetas para niños, que da dinero».


Lo que demuestra que Aitana es otra marioneta más de la industria musical. El vídeo de la youtuber Ramsey Ferrero sobre la hipersexualización de la música lo explica muy bien. A menudo este tipo de perfiles son chicas monas “casualmente” jovencillas, que cantan bien, y fáciles de manipular, con una personalidad débil y muy maleables. Les hacen creer que la decisión la toman ellas cuando el tipo de la discográfica de turno les convence con frases como “déjalos que hablen. Después de esto te harás viral. Tendrás un millón más de seguidores, más dinero”. Y al final terminan sonando, bailando y vistiendo todas igual, ofreciendo un show del tipo club de carretera de alta categoría.


La otra mitad del documental habla de su obsesión por la astrología y cómo cancela finalmente un viaje a Yakarta que iba a hacer porque su astróloga le dijo que tenía que hacer la revolución solar ahí. Empiezo a sentirme afortunada y a pensar que mi salud mental no está tan mal como yo creía.


En el capítulo cuatro habla de cómo ha cambiado todo desde que se hizo famosa y salen sus familiares y amigos comentando la experiencia desde su punto de vista. También habla de su ansia de sobre exigirse (otra vez) para llegar a más gente y tener más fama. ¿Realmente merece la pena llegar a joderse la salud por tener más fans?¿Es éxito tener millones de fans a costa de perder tú? Estas cosas me dan por pensar y todo.


En el capítulo 5 habla más de lo mismo y en el último, confiesa que decidió lanzar el documental porque era una forma de parar y desahogarse. Es bastante triste que alguien esté depresivo y no pueda parar porque su entorno encima lejos de ayudarla de verdad, le hagan seguir. Esto me recuerda a películas como Beyond the lights o Ha nacido una estrella donde las protagonistas empiezan como chicas monas que cantaban bien y terminan siendo productos prefabricados de la retorcida industria musical actual.

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Y ya que estábamos me tragué toda la serie de Disney+ La última, protagonizada por la cantante Aitana Ocaña (mis rasgos autísticos como el hiperfoco en un tema me pueden) donde paradójicamente no se cortan en hacer un paralelismo con la carrera de Aitana en la vida real. Serie que muestra cómo una chica mona que cantaba bien se ve convertida en un mero producto, y cómo sus canciones se transforman totalmente en productos pop de fácil consumo porque el dinero y la fama mandan.

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